29 de noviembre de 2012

Una convocatoria literaria. Este jueves un relato. " A la luz de una vela"










Ojeaba con añoranza el álbum de fotografías cuando se fue la luz. Los apagones cada vez eran más frecuentes así que caminó hasta la palmatoria sin tropiezos ni titubeos. Acudieron a su mente recuerdos infantiles de terror y pánico a la oscuridad,  uno más de sus muchos temores. Toda su vida estuvo llena de miedos hasta que un luctuoso suceso les puso estación término y fecha de caducidad. Desde entonces, sus miedos habían desaparecido. 

Allí estaba de nuevo, como siempre que encendía la vela. Ningún obstáculo se interponía entre la débil llama y la pared del fondo. Sin embargo, el familiar contorno  de la sombra, proyectada en la pared contra toda racionalidad o lógica, danzaba con la suave cadencia que le transmitía el casi imperceptible movimiento de la llama. Hubiera dado su vida por poder incorporarse a esa danza, por poder estrechar la sombra entre sus brazos, pero las sombras son esquivas y no se dejan abrazar.

Volvió la luz y aquel contorno amado se esfumó, marchándose al inframundo de las sombras. Le despidió esbozando una sonrisa cómplice y su mirada regresó nuevamente a su imagen capturada en momentos de felicidad compartida y encerrada allí, para remover sus recuerdos, en el viejo álbum.

Mas historia a la luz de una vela en el blog de nuestra amiga Encarni

25 de noviembre de 2012

Hoy muerta, me pregunto (Re-edición)







 Hoy muerta, me pregunto

Honrarte y respetarte.
Esa fue la promesa de amor que pronunciaste
delante de tu gente y de la mía.

Hasta que la muerte nos separe.
Y la muerte, desatada por ti, cuchillo en mano,
se encargó de cumplir tu profecía.

Hoy muerta me pregunto
Que fue lo que  llenó tu corazón de ira,
de odio desatado, de rabia incontenida.

Hoy muerta me pregunto
porqué mi cobardía  permitió tus ultrajes,
tus insultos y golpes, atenazó mi huida..


Hoy muerta me pregunto
porqué para huir del callejón sombrío, sin salida,
no pude ser yo la que acabara con tu vida.
Pepe.

22 de noviembre de 2012

Este jueves un relato: "Artes paralelos"





¿Artes paralelos?. Honestamente estoy convencido de que no soy artista en nada. Es cierto que me gusta escribir, que disfruto haciéndolo, que constituye una necesidad vital, pero ese disfrute y esa necesidad son ejercidos con la clara visión de quien se sabe limitado de recursos, así que difícilmente de esa limitación podrá surgir arte. Me conformo con lograr que sea un cauce de comunicación con el menor número de interferencias posibles con aquellos que teneis la paciencia y la gentileza de leerme.

Hablaría mejor de aficiones y en ese contexto, dotada la actividad de la carga de entretenimiento, amateurismo y desinteresada vocación que cada afición comporta, si que me identifico y reconozco no sólo en la escritura sino también en otras ocupaciones como la lectura o el deporte, limitado este  exclusivamente al senderismo del cual soy un apasionado practicante.

Muy recientemente, hace apenas unos meses, otra actividad va adquiriendo un destacado lugar entre mis aficiones. Se trata de la fotografía. Me acerco a ella balbuceante, a gatas, con la inseguridad de un bebé en sus primeros pasos, con el desconocimiento total y absoluto de la técnica y el lenguaje fotográfico. 

Pienso que al igual que cualquier forma de expresión tiene por finalidad comunicar, contar cosas, despertar la inquietud y el interés del espectador. Esa es la faceta que me resulta más interesante y que me lleva a adentrarme en ese camino que preveo arduo, lleno de dificultades, incertidumbres, cortos avances y largos retrocesos pero que intuyo capaz de darme más de una satisfacción.

En la medida en que tanto escritura como fotografía persiguen comunicar, sus caminos son paralelos. Arte o no, dependerá mucho de la calidad del mensaje y de la nitidez con la que este sea percibido.

Os dejo una pequeña muestra de mis balbuceos iniciales, pésimos en cuanto a técnica fotográfica pero que dejan entrever el camino que me gustaría recorrer en la fotografía, con el ruego que no seais excesivamente críticos.





Podeis indagar más sobre artes o aficiones paralelas en el blog del amigo Gastón

14 de noviembre de 2012

Una convocatoria literaria. Este jueves un relato: "1 de 3".




Aunque la convocatoria de esta semana responde al título de uno de tres, me he tomado la libertad de acudir a ella con dos de tres, pero eso sí, en formato micro, para no abusar de vuestra paciencia.


1.- La tragedia de la marioneta.

En el extremo opuesto de la tablilla que los sujetaba a ambos, ella. El cruel creador de su morfología de madera e hilos había dejado la distancia justa para permitirles acercarse al otro, pero sin tocarse nunca. En vano tensaban los hilos que articulaban sus brazos hacia el fiel de la balanza de cuyos extremos pendían. Estaban condenados a sufrir de por vida, la forzada esclavitud, el infernal suplicio de la cercanía sin el contacto deseado, tragedia de amantes, marionetas privadas de la necesaria libertad para poder cumplir sus sueños de unir todo aquello que el hombre, su creador, se había encargado de separar. 


2.- Humo detrás del cristal.

Desde hacía varias noches, siempre a la misma hora, la incandescente punta de un cigarro  y volutas de humo tras los cristales, en el edificio de enfrente, la advertían de la presencia de un fisgón de su desnudez. No le importaba demasiado. Se sabía atractiva y le gustaba alimentar pasiones. Sentía,  eso sí, curiosidad por conocer la identidad del furtivo invasor de su intimidad. Así que esa noche, a la hora en que se creía observada, entró en el edificio de enfrente y subió a la planta desde donde se veía con claridad su dormitorio. En el último peldaño, antes de abordar el pasillo donde se supone estaría su secreto admirador, la cascada  voz de una anciana la detuvo.

- Juan, con lo viejo que eres,  pareces un chiquillo. ¿Otra vez en el pasillo escondiéndote para fumar cuando sabes que el médico te lo ha prohibido terminantemente?.


Más opciones elegidas, de tres posibles en el blog de nuestra amiga  Neo


11 de noviembre de 2012

Haikus sobre una sociedad enferma

Aunque métricamente responden al formato haiku, distan mucho de la concepción clásica donde se contempla la naturaleza, las estaciones, la lírica poética del alma japonesa como esencial a este. No me he querido sustraer a la necesidad de trazar algunas pinceladas sobre aspectos crueles de nuestras sociedades. Sería mejor titularlos antihaikus. Lo someto a vuestra consideración.




Arrojan odio,
chacales con turbante,
por adulterio


Antipersonas,
las minas asesinas.
La carne rota.


Basta una bala.
Parece poco coste
para una vida.


El pederasta,
paga con golosinas
sus canalladas.


Los desahuciados,
inútilmente gritan
su desamparo.


Me arrebataron
el orgullo de golpe.
Ya no trabajo.



En la basura,
rebuscan los manjares
para su mesa.




8 de noviembre de 2012

Una convocatoria literaria. Este jueves un relato: "Volvemos en 6 minutos",




Volvemos en seis minutos. Toda una eternidad.. El programa te interesa. Es apasionante, absorbente, acapara tu atención aligerando el peso del cansancio acumulado durante todo un día. Pero llegan los dichosos seis minutos, anuncios mil y una vez repetidos, poco o nada interesantes. Coches de ensueño, fragancias  embriagadoras capaces de hechizar a la más bella, detergentes  antimanchas  respetuosos con el color, cremas que prometen la eterna juventud, ¡qué hartazgo!  ¿Qué hacer en esos seis minutos?. 

Ellos son los culpables directos de muchas frustraciones. Mando en ristre, comienzas a cambiar de canal (odio la palabra zapping) distraídamente, en busca de algún programa que te ayude a mantener la cortinilla  de los párpados subida.

A veces lo consigues. Encuentras un programa que te atrae, y llega a hacerlo hasta el extremo que cuando vuelves a retomar aquel del que te separaron seis minutos, ves que has estado alejado tantos, tantos, que o bien ha finalizado o ya no eres capaz de seguir el hilo argumental.

Otras veces no. Una extraña confabulación televisiva hace que todos los canales estén pasando anuncios. Esa conjunción hace que los brazos de Morfeo se extiendan amorosos hacia ti y que tú confiadamente te dejes arrullar por ellos  preguntándote, horas más tarde cuando el sueño decide abandonarte, como habrá concluido aquello que mantuvo tu atención hasta los fatídicos seis minutos, esos minutos que al espectador le procuran innecesarias interrupciones y más de una frustración, 

En seis minutos vuelve la programación en otros muchos televisores de la mano de nuestro amigo Gustavo