23 de julio de 2015

Este jueves un relato: Historia ambientado en un lugar fantástico


Ilusionado y entusiasmado por las noticias que mi amigo el filósofo y explorador Raphael Hythloday me transmitía sobre un mundo nuevo, distinto, más igualitario y humano que él había descubierto por casualidad, di con mis huesos en la ciudad de Utopia.

Tan sólo habían transcurrido cinco años desde que tuve conocimiento de la existencia de esa ciudad y la realidad con la que me topé distaba mucho de la idea que había forjado en mi mente.

Esperaba encontrarme con una urbe modélica urbanizada con amplios espacios abiertos, casas iguales, armónicamente ubicadas formando parte de un paisaje amable y en su lugar encontré pretenciosas mansiones al lado de casas humildes y un sin fin de chabolas. Barrios densamente poblados sin zonas verdes, al lado de otros con extensas zonas ajardinadas rodeando a casas donde el lujo y el confort era más que evidente.

Esperaba encontrarme con la existencia de bienes comunes y la ausencia de propiedad privada, pero todo, absolutamente todo, tenía dueño. La mayoría de los bienes en pocas, muy pocas, manos privadas.

La alternancia entre las labores propias de la vida en la ciudad y las agrícolas que todo habitante de Utopía estaba obligado a cumplir periodicamente y de las que mi amigo el explorador me había hablado, sencillamente había dejado de existir si es que alguna vez se dió.

La justicia y las leyes habían degenerado favoreciendo los intereses de una emergente clase dirigente.

La idea de un mundo mejor, más justo y solidario, más armónico y apacible, se había ido diluyendo propiciado por un elemento que los fundadores de Utopía, aquellos que soñaron una sociedad ideal, no habían tenido en cuenta. El espíritu depredador de la especie humana es insaciable para los de su propia especie. La ley del más fuerte, intelectual, emocional o físicamente, acaba por imponer sus propias normas en contraposición de utopías o ideales.

Mi estancia en Utopía, aunque breve, fué suficiente para afianzarme en el escepticismo hacia la capacidad de la especie humana para lograr sociedades justas y solidarias.

Mas historia en lugares imaginarios en el blog de nuestro amigo  Max Estrella