Felicitación navideña 2020

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26 de octubre de 2017

Este jueves un relato: Cita a ciegas con un libro




Esta semana tenemos que trazar los rasgos generales que permitan descubrir un libro y su autor, elegido por cada uno de los participantes. Yo me he inclinado por un libro que causó en mí una honda impresión por su calidad literaria y por ser uno de los últimos, tal vez el último, que mi hijo Sergio leyó en vida. Os animo a que lo descubrais y, si no lo habeis hecho, a que disfruteis con su lectura.

No, no fue un verano cualquiera. Junio de 1940 debió de haber sido, aquí en Paris, como siempre, un mes amable, apacible. La climatología lo permitía, no había cambiado. Sin embargo, una tempestad de metralla y fuego vino a sacudir, con inusitada violencia, la tranquila existencia de toda una sociedad. Los perros de la guerra desgarraron a dentelladas nuestra convivencia. Hicieron saltar por los aires la normalidad. Sus ladridos, propiciaron que aflorara a la superficie lo mejor y lo peor de la condición humana, elementos siempre latentes, pero adormecidos por la normal convivencia que la paz propicia.

El desmembramiento de la sociedad francesa era tanto más patente cuanto más extensiva se hacía la ocupación por parte de los invasores.

Me ví en la necesidad vital de escribir y dejar constancia de ese desmoronamiento, de esa desbandada general de familias enteras, buscando las fronteras a pie, en bicicleta, en vehículos a motor y las historias que en ese camino hacia la incertidumbre se sucedían diariamente. Historias conmovedoras, de colabaración con los invasores, oportunistas, de abandono de ancianos, de cambalaches y acciones desalmadas para conseguir alimentos, gasolina, agua, favores, elementos necesarios para el fin ultimo de todos los que huían, sobrevivir al horror de la guerra. Historias todas ellas que, en su conjunto, pretendí que reflejaran un doloroso momento de la historia de Francia, país que me acogió cuando sólo tenía 16 años.

Mi condición de judía no me permitió concluir nada más que dos partes de las cinco que tenía previstas. Apresada primero y deportada después, el tifus acabó con mi vida en el campo de concentración de Auschwitz el 17 de Agosto de 1942.

Estas dos partes no pudieron ver la luz hasta el año 2004, casi cincuenta años después de que fueran escritas.

Quien soy y cual es el título de esta obra, te corresponde averiguarlo a tí, mi querido lector.

Más citas a ciegas con un libro las podeis encontrar en el rinconcito de nuestra compañera y amiga Ceci









14 de septiembre de 2017

Este jueves un relato: "LA MANO QUE DA LA MONEDA"


Hace mucho tiempo que llegué a la conclusión de que pobreza e invisibilidad van cogidas de la mano. Es difícil, muy difícil, sustraerse a la comodidad, al adormecimiento de conciencia que supone ignorar la marginalidad, como si ésta no existiera, como si nunca hubiera entrado en nuestro más que reducido ángulo de visión.

En cierta ocasión, ante un mendigo que extendía su mano implorando limosna y a cuyo lado pasó Toñi sin mirarlo, nuestro hijo Alejandro que entonces vivía sus diez añitos, le dijo airado:


- Si no quieres darle limosna, no se la des, pero al menos míralo.


Desde su corta edad, le estaba dando toda una lección de vida. No podemos ignorar la pobreza porque está ahí, a nuestro lado, rodeándonos, cada vez más profunda, cada vez más injusta, cada vez más extendida. No va a desaparecer porque volvamos la vista hacia otro lado.

La grieta entre pobres y ricos se ha hecho abismal. Cada vez hay más pobres en número y en inmensidad de la pobreza, cada vez hay más ricos también en número y en inmensidad de su riqueza, nutriéndose ambos de una clase media que, sencillamente, está desapareciendo a pasos agigantados merced a las políticas profundamente crueles e injustas de nuestros gobernantes.

Pobreza que además de profunda, acaba siendo emocionalmente transversal, ya no es sólo pobreza de bienes materiales, no. Perdida la autoestima, la miseria nos sumerge en el miedo al futuro, hace aparecer los conflictos familiares, trae consigo un sentimiento de fracaso, y nos aporta el caldo de cultivo donde pueden florecer desviaciones como la delincuencia o las perniciosas adicciones.

Años más tarde del episodio del mendigo, observó Toñi que la cara de Alejandro reflejaba tristeza y abatimiento. Después de un cariñoso tercer grado, ese al que sólo las madres son capaces de someter a sus hijos en busca de las raices de algún problema, este le confesó que se avergonzaba y le atormentaba su actitud porque ahora era él el que a veces ignoraba a la legión de pedigüeños con los que se cruzaba cada vez que paseaba por el centro de la ciudad. Grandeza de espíritu esa lucha interna, que mereció un entrañable abrazo de su madre, orgullosa de nuestro hijo.

¿En qué momento y porqué se nos hace invisible la necesidad ajena?. ¿Qué nos lleva a adormecer nuestra conciencia?. ¿Porqué acabamos siendo, como mucho, la mano que alarga la moneda en un acto que tiene mucho de autocomplacencia y poco, muy poco, de empatía y solidaridad?. ¿Acaso no es más pobre el que desvía su mirada que el que pide para subsistir?.

INDIGENTE

En un carro de compra
conseguido al descuido
de algún supermercado,
lleva sus pertenencias:

Cuatro grandes cartones,
(tabiques, cama y manta
para las noches frías)
y unos pocos harapos.
 
Con el triste semblante
de quien espera poco,
aunque agradece todo,
mendiga suplicante.
 
Incómodados con la pobreza ajena,
simplemente lo ignoran
y pasan a su lado como si no lo vieran,
porque siendo invisible, ni siquiera da pena.
 
Su sustento…. indigente.
un cigarrillo o dos,
un poco de alimento
y un mucho de aguardiente.
 
Y al abrigo del frío, en un cajero,
sueña tiempos ausentes,
acurrucando su mísero presente
tan cerca de la riqueza y el dinero.

Más historias sobre personas que alargan la mano para dar la moneda, en casa de nuestro amigo Gustavo










30 de agosto de 2017

Este jueves un relato: CELEBRACION CON NUMERO 5

Atendiendo a la llamada de nuestro compañero El Demiurgo de Hurlingham, reedito una entrada que publiqué en el año 2012, relativo precisamente a ese número 5 al que alude el tema propuesto por él, con motivo del quinto aniversario de su blog. Mi enhorabuena por esa permanencia durante cinco años en este mundo bloguero.




HAIKUS APASIONADOS

Con cinco remos, 
por el mar de tu cuerpo,
surca mi nave.

Cinco sentidos,
son un pobre bagaje
para lograrte



 CINCO ELEMENTOS CON ALMA DE MUJER (Haikus)







Cálida y fértil,
Como la madre TIERRA
Que nos acoge.






Fontanar puro.
Laguna de AGUA clara,
donde me baño.





 
AIRE pareces.
Huracán desatado
que me sacude.





Mujer de FUEGO.
En tus ardientes brasas,
yo me consumo.






  Mujer ETERea.
Claridad transparente,
tu  quintaesencia.

 Podeis ver más y mejores historias en torno a ese quinto aniversario en el blog de nuestro amigo
Demiurgo 

19 de agosto de 2017

Cierre de la convocatoria literaria del día 17/08/2017

Me toca cerrar la convocatoria literaria que bajo el tema "CANSANCIO MENTAL", nos ha reunido en esta semana que termina. No ha sido pródiga en participaciones, tal vez por ese mismo cansancio mental del que quería que escribiéramos en esa semana. Tal vez el período estival sea el causante de esa baja participación o tal vez el tema era arduo y poco dado a la creatividad juevera. Si es así, pido disculpas por ello.
Agradezco la participación de aquellos compañeros que han querido acompañarme en este jueves y también la de todos aquellos que aún sin haber escrito, nos han enriquecido con sus comentarios.
Cedo el testigo a nuestra amiga  Maribel Lirio  que será nuestra anfitriona la próxima semana.


18 de agosto de 2017

Este jueves un relato: CANSANCIO MENTAL


Tic tac, tic tac, tic tac. Las horas pasan con exasperante parsimonia mientras la noche más oscura se apodera de mi mente. Mis esfuerzos por descansar cuerpo y mente son inútiles. Mil y un pensamiento de muy distinta naturaleza acuden en tropel, sin orden ni concierto haciéndome imposible conciliar un sueño que cada vez se me antoja más necesario.

A veces, para serenar el ánimo, me ha servido como terapia la escritura. A ella acudo de nuevo con la intención de refugiarme en su efecto benefactor. Todo inútil. Mi cerebro no es capaz de hilvanar con coherencia y sentido el más simple pensamiento.

Me preocupa sobremanera ese cansancio mental, esa incapacidad de actuar, esa malsana actividad cerebral que se recrea en pensamientos inútiles, en divagaciones sin sentido, en un frenesí improductivo y estéril que sólo trae de su mano un cansancio mental infinito.

Cansancio que me conduce a una inactividad no deseada en la que, paradógicamente me complazco.

Duerme la cámara fotográfica que tantos buenos momentos me ha deparado, duerme la actividad literaria que me hermana con buenos amigos que comparten conmigo la afición por la escritura, duerme la música que tantas y variadas emociones me produce, enterrada por la basura televisiva que, aún sabiendo que lo es, me sirve como refugio y evasion.

Soy consciente de que mi actividad cerebral para por una etapa de cansancio, de agotamiento, complaciéndome en la vía fácil del mínimo esfuerzo y, aunque quiero rebelarme contra esa situación, no me encuentro, al menos de momento, con fuerzas para sobreponerme a la misma.

Más elucubraciones sobre el cansancio mental las podeis encontrar en este mismo blog.



17 de agosto de 2017

Relacion de participantes en la convocatoria literaria del dia 17/08/2017

Van llegando participantes a este jueves literario en el que escribimos sobre el cansancio mental. Los iré enlazando aquí mismo por riguroso orden de participación. Estaré enlazando hasta el viernes a las 12 de la noche. Si alguien advierte que algún compañero ha publicado pero se le ha olvidado enviarme el vínculo a su entrada, ruego me lo comunique al objeto de enlazarlo y que no se quede nadie fuera de la relación de participantes. De momento, esperando que os animeis a escribir,  son los siguientes compañeros los que lo han hecho:

01.- Verónica
02.- Vivian
03.- Ibso
04.- Tracy
05.- Dorotea
06.- Mónica
07.- Diva de noche
08.- Yo mismo
09.- Juan Carlos
09.- El Demiurgo 

14 de agosto de 2017

este jueves un relato: CANSANCIO MENTAL

Esta semana os convoco a escribir en nuestra cita literaria semanal sobre el cansancio mental. No sé si en algún momento lo habreis experimentado, pero a mí hace tiempo que me aprisiona y me impide, por ejemplo, escribir semanalmente con regularidad. No tengo la claridad de ideas ni la disposición mínima para escribir  con una mínima calidad literaria, razón por la cual estoy faltando a nuestra cita semanal frecuentemente.
Por eso quiero que escribamos sobre este tNo me falteis.