Estoy en medio de una la carretera. Es de
noche, llueve, hace frío y tengo hambre. No comprendo nada. Pararon
en la gasolinera para repostar y se marcharon sin mí. Ya hace cinco
horas. En algún momento notarán mi ausencia y volverán. Esta tarde
era feliz. Mi familia comenzaba sus vacaciones y me llevaban con
ellos. Estoy viejo y agotado para este trajín,, pero iba contento.
¡Me quieren tanto!
¡Se acercan unas luces!. Sin duda
serán ellos. Ya empezaba a desesperar.
No reconozco el coche que ha parado a
mi lado en el arcén. De el bajan una mujer y un niño. Este me
acaricia y mira a la madre con ojos de súplica. No escucho bien lo
que hablan, pero el niño acaba saltando de alegría mientras llena
de besos a la madre.
Me echan una manta por encima y me
acomodan en el asiento posterior del coche. Mientras el calor va
volviendo a mi perruno cuerpo entumecido, pienso en mi familia y en
el disgusto que tendrán. Soy consciente de que no volveré a verlos.
Me costará olvidarlos, pero me será fácil aprender a querer a esta
familia que al recogerme y salvarme de una muerte segura ha puesto
ante mí una nueva OPORTUNIDAD de ser feliz.
Podeis disfrutar de otras oportunidades en el blog de nuestra amiga Sindel








