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26 de agosto de 2016

Ente jueves un relato "ARGUMENTOS LITERARIOS Y DE OTRAS CLASES"

LA VIEJA CASONA

Relato basado en el siguiente argumento facilitado por El Demiurgo de Hurlingham:

En una vieja casona se escucha un golpeteo en la pared, en donde antes había una habitación, ahora tapada con ladrillos”.


Llegué esperanzado y feliz. A mis setenta años, heredar aquella casona me daba la oportunidad de regresar al pueblo que me vió nacer y acabar mis días rodeado de una naturaleza amiga, de entrañables paisajes que fueron escenario de mis juegos, de mis travesuras infantiles, de mis primeros escarceos amorosos. Llegaba con la creencia de que el tiempo todo lo borra y que ya nadie recordaría que aquella casa, ahora mía, perteneció a mi abuelo, un hombre cruel, carente de cualquier atisbo de humanidad, despiadado y que, con su conducta, se hizo acreedor del odio de buena parte de sus vecinos. Nosotros mismos, su familia, tuvimos que emigrar sin culpa alguna, temerosos y avergonzados.

Durante la Guerra Civil, mi abuelo fué comandante en el bando de los vencedores. Aprovechó su rango y la obscena impunidad que las guerras proporcionan para mandar fusilar a familias enteras con la excusa de su pertenencia al bando republicano en simulacros de juicios donde la justicia era profanada sistemáticamente.

Su última hazaña, antes de abandonar la casona para siempre, tuvo que ver con cinco destacados sindicalistas mineros, vecinos del pueblo. Una noche, con la guerra a punto de terminar, la balanza ya inclinada del lado de las tropas franquistas, los arrebataron de sus casas y nunca más se supo de ellos.

Desde mi retorno, noche tras noche, en el salón de la vieja casona, a solas con mis recuerdos, lo que debería ser un remanso de paz, se ha convertido en un concierto de extraños ruidos y golpe procedentes de la pared donde se ubica la chimenea. No encuentro la tranquilidad de espíritu que venía buscando cuando decidí regresar al pueblo.

Dispuesto a acabar con esa situación que me perturba e incomoda, he mandado derruir el tabique. Tras el mismo, un macabro descubrimiento. Cinco esqueletos con un disparo en el craneo. Aquellos sindicalistas desaparecidos, recibirán finalmente la sepultura que la crueldad humana les negó.

Ahora, mientras me alejo nuevamente, esta vez para siempre, medito sobre la sinrazón humana, sobre la inutilidad de las guerras, sobre la innecesaria crueldad, sobre la incuestionable verdad de que en el corazón de los humanos habita una alimaña que a veces se libera desencadenando toda su rabia contenida.

Mas relatos basados en argumentos proporcionados por nuestro amigo Demiurgo, los podeis leer en su casa


27 de julio de 2016

Este jueves, un relato: IMAGEN DISPARADORA


Llevo mucho tiempo sin atreverme siquiera a acercarme al minimalista mundo de los haikus. Las musas me tienen abandonado. Tal vez esté empezando a secarme por dentro y eso me preocupa. Los haikus son mi debilidad literaria y aunque nunca quedo satisfecho del resultado, disfruto escribiéndolos mientras sueño que tal vez algún día consiga uno que alimente mi ego de escritor frustrado. El reto de esta semana me ha sugerido estas humildes muestras:


Tras la ventana,
aguarda la añoranza
contando lunas.

Tras la ventana,
es todo incertidumbre
desde la calle.

Es tu ventana,
frontera entre los mundos
que nos habitan

Tras la ventana,
intuyo tu mirada.
Tengo esperanza.

Tras la ventana,
fabulo mil historias
desde la calle.

Más historias en torno a esta imagen disparadora en el blog de nuestra anfitriona María José Moreno

14 de julio de 2016

EL IMPOSIBLE OLVIDO


Hoy, 14 de Julio es un día muy especial para mí. Un día imposible de olvidar. Un amigo me invita a escribir, precisamente hoy, sobre el olvido. No podría, hoy no, escribir sobre ese tema. Todas mis emociones, esas que conducen siempre mi pluma sobre la página en blanco, me incitan a escribir sobre el imposible olvido, sobre las cosas imposibles de olvidar y especialmente sobre nosotros y un acontecimiento que cambió nuestra vida para siempre, tal día como hoy, hace ya 42 años.

Hoy quiero escribir a vuelapluma, sin apenas reflexionar sobre lo escrito, que fluya como el agua de un manantial, fresca y sin remansos.

No me es posible olvidar que en ese día, confirmamos ante el altar nuestra elección mutua como compañeros de viaje. Tus pisadas junto a las mías, comenzaron una senda nueva que nos ha traido felizmente hasta el día de hoy.

No me es posible olvidar que casi todo lo bueno que pueda haber en mí, de tí lo aprendo, de tu inmensa humanidad me contagio, de tu enorme corazón, de tu calidad humana me nutro, de tu vitalidad y tus ansias de vivir, mamo. ¿Como olvidar lo que te hace vivir y respirar?.

No me es posible olvidar tanta vida, tantas alegrías, tantos momentos compartidos. Es imposible el olvido. Más imposible aún, olvidar tu mano en la mía, mi mano en la tuya, cuando la desesperación de una inmensa pérdida hizo especialmente necesario un apoyo mutuo, una amorosa entrega que nunca nos faltó.

Mi vida a tu lado ha sido y es, un ligero soplo de aire fresco, un momento fugaz, un luminoso instante, un cortísimo trayecto a pesar del tiempo transcurrido, desde que nos prometimos fidelidad y amor eterno.

Hoy no, Toñi, hoy no es el día para escribir sobre el olvido. Hoy el imposible olvido me lleva a escribir sobre tí, sobre mí, sobre nosotros, me lleva a expresar torpemente, porque no hay palabras, mi amor por tí y mi gratitud porque estés en mi vida, compañera del alma, compañera.

Seguramente otros sí que habrán escrito sobre el olvido en casa de nuestro amigo, ese del medio beso,  GUSTAVO

23 de junio de 2016

Este jueves un relato: MIEDOS INFANTILES


¿Nacemos ya con miedos adquiridos?. ¿Forman parte algunos de nuestros miedos de la filogénesis de la especie humana?. Tal vez sí, tal vez algunos miedos tengan un fuerte componente de herencia genética. Tener miedo, podemos pensar que es consustancial al ser humano, un sentimiento al que no podemos sustraernos. Lo que sí resulta evitable es permanecer en él. Vencer los miedos, aprender a controlarlos, dominarlos, superarlos es una tarea más y no precisamente baladí de nuestro crecimiento personal.

Los niños son especialmente vulnerables al miedo. Resulta muy fácil sembrar toda clase de miedos en su tierna personalidad. A veces, la inconsciencia de los adultos, sembrando el miedo en los niños, provoca daños que a menudo permanecen para siempre en el ánimo de estos.

Recuerdo algunas historias de mi infancia con las que mis mayores pretendían obtener de mí, obediencia, respeto, acatamiento de normas, docilidad. A su manera, con la mejor de las intenciones, en definitiva, su sana intención era educarme. Nunca lo he puesto en duda, aunque aún me asombra que esos métodos no dejarán cicatrices en mi alma.

“Duermete niño que viene el coco y se lleva a los niños que duermen poco”. ¿Quién era capaz de dormirse rápidamente con esa espada de Damocles sobre la cabeza?. Yo no, desde luego. Un ojo abierto y otro cerrado temiendo que en cualquier momento apareciera con aviesas intenciones el temido coco.

Y qué decir del “hombre del saco”, ese pérfido ser mitológico, coleccionista de niños que cometían la infantil torpeza de alejarse aunque fuera mínimamente del ámbito protector de sus padres. Recuerdo, incluso ya algo mayor, como me cruzaba de acera cuando veía venir algún hombre algo peor encarado de lo que yo en mis cortas luces consideraba adecuado.

O el clásico pórtate bien, que ese señor es guardia municipal o policía, y puede encerrarte para siempre.

Y aquello de que la letra con sangre entra. ¡Como no temer la reacción de unos profesores amantes de la regla como instrumento con el cual enrojecer las inocentes manos infantiles que tenían la desgracia de provocar sus ansias educadoras a base de palmetazos.

Lo curioso es que ellos estaban convencidos de la eficacia de sus métodos. A su manera, eran excelentes personas y educadores. Tengo grabado en mi alma como D. German, uno de mis profesores, me prestó su chaqueta y me puso al sol junto a la ventana del aula confundiendo con frío lo que era pavor a los reglazos que me estaba proporcionando por no saber la respuesta a una pregunta. Aclaro que, además, era su alumno predilecto.

Por mor de la necesaria brevedad, me dejo muchas otras anécdotas de cómo la mayoría de los miedos infantiles son inculcados, producto de un aprendizaje negativo y de unos parámetros represores de las potencialidades infantiles.

Más terrores infantiles los podeis encontrar en casa de nuestra amiga Charo

3 de junio de 2016

ESTE JUEVES UN RELATO: Escoge un tema y cuenta

Me cabe el vergonzoso deshonor de haber sido el único participante en el VII Encuentro Juevero de Vilafamés que no escribió nada. Hice el vago y lo que es peor, disfruté escaqueándome de la tarea impuesta al azar y sorpresivamente por Verónica, nuestra magnífica anfitriona.

Puse la torpe excusa (no se la tragó nadie), de que esa evasión me permitió disfrutar más de los amigos jueveros y del bello pueblo que nos acogía. La realidad es que no me motivaba en absoluto y sigue sin motivarme, el tema sobre el que me tocó escribir. “Acontecimientos que cambiarían el futuro”
En justa penitencia, no he querido elegir entre todos los temas propuestos y me quedo con ese.

Cuando pienso en qué acontecimientos podrían cambiar el futuro, la primera interrogante que se me plantea es a qué futuro nos estamos refiriendo. Al futuro propio, al de un grupo determinado, al futuro de la vida sobre el planeta tierra. Creo que me decantaré por esta última opción.

Me detengo a reflexionar sobre qué acontecimientos podrían cambiar favorablemente el futuro de los seres vivos y francamente, tengo la sensación de adentrarme en un callejón sin salida, en un túnel sin luz al final del mismo, en un embudo que trágicamente va estrechando las posibilidades de supervivencia.

No me gusta ser catastrofista, creo que no está en mi naturaleza, pero los hechos cantan por sí sólos.
Progresiva desertización, la disminución de las masas polares con el consiguiente aumento del nivel de los océanos, el agujero de la capa de ozono, las cada vez más frecuentes sequías, la contaminación del aire que respiramos, el aumento imparable de las desigualdades sociales a nivel planetario, no son precisamente datos para la esperanza.

Los avances tecnológicos, mal empleados, solamente han servido para ir empeorando de forma cada vez más acelerada esta situación.

Entonces, ¿qué acontecimientos podrían revertir estos síntomas y conseguir unas condiciones óptimas para el armónico mantenimiento y desarrollo de la vida?.

Pienso que el origen del problema está en el hombre y por consiguiente la respuesta tiene que partir del mismo ser vivo que lo ha provocado.

Si por una extraña mutación genética desapareciera esa parte nuestra de la que se alimenta la parte innoble del ser humano,  las ansias de poder, los egoismos, la falta de respeto hacia la naturaleza de la que formamos parte, la insolidaridad, cuando no el desprecio, por el resto de seres vivos, nos encontraríamos ante la mayor revolución evolutiva desde que el mundo, nuestro mundo, existe. Estoy completamente seguro que esa circunstancia, por sí sola, aseguraría la pervivencia de la vida sobre el planeta Tierra.

Podeis leer más sobre las opciones propuestas en casa de nuestra anfitriona María José Moreno

26 de mayo de 2016

Este jueves un relato: UNA NOCHE EN EL MUSEO

 Obra de la exposición de Ernesto Nieto en el Guggenheim de Bilbao.


Paseaba distraidamente, saboreando mis vacaciones. Era el mío, un paseo de pasos perdidos, sin destino programado, en un pueblo pequeño, de cuidados jardines y escasos habitantes al borde de la carretera. Había parado en el para descansar como podría haber parado en cualquier otro lugar. Ni siquiera sabía su nombre pero era tranquilo, se intuía acogedor y me apeteció estirar algo las piernas.

Museo de antigüedades varias. El horario de visitas concluía a las 21 h. Eran las 8 de la tarde y pensé que una visita a ese lugar sería una bonita y entretenida manera de pasar el tiempo así que traspasé el umbral de aquel museo.
Estaba desierto. No ví a nadie. Ni tan siquiera un vigilante. Me pareció que el tiempo se había detenido hace siglos en aquel lugar. Vestigios de civilizaciones anteriores, rudimentarios aperos de labranza, vajilla doméstica de barro cocido de antigüedad manifiesta y al fondo de una de las salas, semioculta, una gruesa puerta con un letrero que llamó poderosamente mi atención: Sala de los libros olvidados.

Amante de la literatura, no me pude resistir a traspasarla. Me esperaban miles de libros cubiertos de una densa capa de polvo, el mismo polvo que iba dejando la huella de mis pisadas a lo largo de los pasillos que formaban las decenas de estanterías que los soportaban.


Estaba claro que esa enorme habitación no había sido pisada en muchos años. Faltaban tan sólo cinco minutos para que el museo cerrara sus puertas y quise encaminarme a la salida. Volví sobre mis propias huellas y observé que la puerta carecía de picaporte interior. Parecía imposible pero así era. Comenzé a inquietarme. Aquello carecía completamente de sentido. Aporreé la puerta y comenzé a gritar aún a sabiendas de que aquellos gruesas maderas y aquellos anchos muros no dejarían que el sonido de mi voz saliera al exterior. Todo inútil. Los altos ventanales me hicieron saber que el día llegaba y no una única vez. Tras varios atardeceres y amaneceres tuve la certeza de que nunca saldría de allí. La sala de los libros olvidados, para mí, se había convertido en la sala de los lectores olvidados.

Más relatos en casa de nuestra amiga y compañera de letras Lucía

29 de abril de 2016

Este jueves un relato: Esculturas al aire libre

Esta semana nuestra amiga Inma nos invita a escribir sobre esculturas al aire libre.

Mi primera idea era la de repetir entrada, tanta es la admiración que siento hacia una escultura pequeña en un sitio emblemático de mi ciudad y que para muchos cordobeses pasa desapercibida por su enclave en medio de unos jardines. Está dedicada a los amores entre Ibn Zaydum y Wallada poeta andalusí y princesa en la Córdoba califal.

Os dejo el vínculo por si os apetece leer lo que en su día escribí sobre ellos y su tormentosa relación. 
Estamos a las puertas del mes de Mayo y eso me ha llevado a evocar dos esculturas sencillas, dedicadas a personajes nada famosos, anónimos, cotidianos, realizando una actividad de honda raigambre en el alma y la cultura cordobesa, el cuidado de las flores que adornan, embellecen y engalanan muchos de los patios de mi ciudad.

En la primera de ellas, se ve a una mujer joven regando a la manera tradicional, las macetas colgadas sobre una pared encalada por medio de una caña larga en cuyo extremo lleva atada una simple lata, homenaje más que merecido a esas mujeres, de avanzada edad en su mayoría, que día tras día, durante todo el año, ponen un amor infinito en el cuidado de los patios y sus flores y que, cuando llega Mayo en la fiesta de los patios cordobeses, abren sus puertas generosamente al visitante sin más satisfacción que el íntimo orgullo de la admiración que despierta la belleza de los mismos. 



En la segunda escultura, se representa encarnada en un abuelo y su nieto, la transmisión entre generaciones de ese amor hacia una tradición que se ha convertido en una seña de identidad de mi ciudad. El abuelo alarga macetas a su nieto que, encaramado en una escalera, se encarga de colocarlas sobre una pared enjalbegada con cal. 


Me ha parecido oportuno mostraros estas dos estatuas testimonio de mi admiración hacia esas personas, cuya dedicación, amor y esfuerzo, hacen posible que los patios cordobeses luzcan esplendorosos todo el año y en especial, en este Mayo cordobés para disfrute y deleite de aquellos que tenemos la suerte de visitarlos.

Mas historias sobre esculturas al aire libre en el blog de nuestra amiga Inma