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8 de diciembre de 2016

Este jueves un relato: "PERDIDOS"



Recién llegado de una breve escapada a una casa rural, sin tiempo material para participar en el jueves literario con una nueva aportación, acudo a una entrada que realizé en el 2010, la cual creo que responde perfectamente al tema propuesto por nuestra amiga y compañera de letras Charo.


Era un día tormentoso. Confortablemente instalados dentro de casa, con el ruido de fondo de los truenos y de la intensa lluvia, con el exterior iluminado intermitentemente por los rayos, terminada ya la cena, cada uno de nosotros se afanaba en las tareas cotidianas.


Nuestros tres hijos mayores, ultimando los deberes antes de irse a la cama, Toñi y yo recogiendo la cocina y el pequeñín…. el pequeñín no estaba. ¡Saltaron todas las alarmas!.


Hacía sólo un momento que lo habíamos visto correteando por el pasillo de la casa y de pronto, repentinamente, había desaparecido.


Comenzamos por mirar en todas las habitaciones. Debajo de las camas, detrás de las cortinas, dentro de los armarios,… no estaba. A pesar de que las terrazas tenían las persianas bajadas, las subimos, abrimos los cierres de cristal pero no estaba.


Miramos dentro de los armarios cerrados con llave, pero no, el pequeño no estaba.


Nuestra desesperación iba en aumento. Salimos al descansillo de la escalera, pero ni rastro del pequeño. Subimos a la terraza del edificio a la cual no se puede acceder sin llave, pero, naturalmente, no estaba.


La inquietud y el miedo se iba apoderando de nosotros, haciendo que nuestro comportamiento fuera por momentos errático, irracional  y falto de sentido.


Bajamos al jardín, rodeamos dos o tres veces el edificio bajo la lluvia, con la esperanza de verlo aparecer en cualquier momento. Nada.


Al borde de una crisis de ansiedad, presos de los nervios, a punto de llamar a la policía, imaginando la existencia de fuerzas maléficas o seres extraterrestres, el sonido del timbre en nuestra puerta nos disparó hacia ella de una manera fulminante.


Abrimos y allí estaba, del brazo de María Fernanda y su hermana Moni, dos vecinitas algo mayores que Alejandro, nuestro pequeño.


Al parecer, había conseguido abrir la puerta del piso, cosa que nunca antes había hecho, y coincidió con ellas que inocentemente se lo llevaron a su casa para jugar. A su madre le dijeron que nosotros lo sabíamos.


No me pude contener. Le dí un cachete tan intenso, como los innumerables besos y abrazos que le dí a a continuación. Ha sido la única ocasión en que le he dado un cachete a uno de mis hijos, y aún me duele.

Podeis leer y saborear más historias sobre el tema PERDIDOS en el blog de nuestra amiga  Charo

2 de diciembre de 2016

Este jueves un relato: Erase una vez...

Nuestra amiga Inma nos invita a realizar nuestra propia versión de algún cuento clásico. ´Me apetecía, sin embargo, crear mi propio cuento, aunque lo he tenido que escribir de forma condensada, dada la frontera de las 350 palabras que no debemos traspasar, salvo en ocasiones muy justificadas.

EL ARCA DE LAS TRES LLAVES

Erase una vez... , porque así es como comienzan muchos cuentos clásicos, un país perdido, más allá del arco iris, donde reinaba con sabiduría y prudencia sin igual , un hombre bueno, justo y viejo, extremadamente viejo.

Tenía este anciano rey dos hijos distintos como el día y la noche. El primogénito, fuerte, soberbio, altanero, déspota y ansioso porque su anciano padre abdicara el trono a su favor. El más pequeño, por el contrario era, al igual que su padre, mesurado y bondadoso, culto e inteligente y, desde luego, nada preocupado por heredar el trono cuando este quedara vacante.

Con la salud quebrada y lleno de inquietud por dejar su reino en las mejores manos, reunió a sus dos hijos y les propuso el siguiente desafío cuyo ganador sería el heredero al trono.

Dentro de este viejo arca que aquí veis con tres cerraduras, están la corona y el cetro que acredita a su poseedor como legítimo rey. Las llaves están en distintos lugares de mi reino. Abdicaré a favor de aquel que las consiga. Partid y no os preocupeis por encontrarlas, ellas os encontrarán a vosotros.

Asi lo hicieron partiendo primero el mayor, cuestión de jerarquía, con una semana de diferencia.

Durante su largo viaje, un mendigo que le pidió limosna, un enfermo que le solicitó cuidados, un exhausto anciano que le imploró compartir su cabalgadura, tuvieron como respuesta su desprecio más absoluto, ¡ Era el hijo del rey!, ¿como se atrevían a dirigirse a él?. Su hermano, por el contrario, compartió su comida con el mendigo, curó y cuidó al enfermo, caminó junto a su caballo para que el anciano, montado en él, descansara de los rigores del camino. De cada ellos, a cambio de su generosidad, recibió una llave, las mismas llaves que abrirían el arca de las tres cerraduras facilitándole por sus innegables virtudes, su coronación como rey, con el beneplácito de su anciano padre. 
Más versiones de los cuentos de siempre las podreis encontrar en el blog de nuestra amiga Inma

26 de noviembre de 2016

Cierre del jueves literario correspondiente al día 24/11/2016


Una vez más he tenido la íntima satisfacción de coordinar un jueves literario. En esta ocasión, propuse como tema un giro inesperado y he de confesar que me he llevado una agradable sorpresa.

El jueves literario comenzó flojo lo cual me hizo pensar que había equivocado el tema, que no suscitaba el impulso de escribir a los compañeros que componemos el universo juevero. Cuando estoy cerrando este jueves, puedo decir que la participación ha sido más que satisfactoria pues han sido veinte los compañeros que han querido acompañarme dando así un giro inesperado a una semana literaria que se iniciaba tímida y titubeante.

Gracias a los que habeis participado, gracias también a los que habiendo querido hacerlo, no han encontrado el tiempo para ello o el auxilio, siempre necesario, de sus musas. Gracias a todos los que con vuestros comentarios haceis que la tarea de escribir se convierta en una grata aventura, puesto que sois vosotros los lectores los destinatarios de esta aventura que se repite cada semana.
La próxima semana nos encontraremos nuevamente, esta vez en el blog de nuestra amiga y compañera Inma Blanco

Un fuerte abrazo a todos.

24 de noviembre de 2016

Este jueves un relato: Un giro inesperado, mi aportación.


Miles de refugiados en la frontera turca. La presión migratoria cada día es más intensa. Huyen de la guerra y sus devastadores efectos. Están atrapados entre dos mundos, una nación en guerra que les hace la vida casi imposible y unas fronteras a una vida mejor, cerradas a cal y canto, negándoles la acogida a la que tienen derecho, sencillamente por su condición de seres humanos.

Unos cientos de ellos, consiguen salvar la vigilancia policial y son perseguidos. Osama lleva en brazos a su hijo pequeño. La desesperación y la esperanza, dota de alas a sus pies. Corre como el v iento, pero también al viento se le ponen zancadillas.

Petra, una periodista que cubre la situación de los refugiados, en un acto canalla, carente de escrúpulos y humanidad, corta su sueño de huir poniéndole la zancadilla que provoca su caida. Hasta su hijo sufre la agresión de este indigno personaje.

Las crudas imágenes corren como la pólvora y son noticia prioritaria en todas las televisiones del mundo. Afortunadamente para Osama, esa zancadilla que quiso impedir su huida hacia adelante, propició un giro inesperado en su situación de refugiado. Facilitó su llegada a Madrid junto con su hijo y además con un ofrecimiento de trabajo como entrenador de fútbol.

Cientos de miles, millones de desplazados en todo el mundo, claman por un milagro que les permita vivir con dignidad. No deberían de ser necesarios los milagros. Sólamente deberían ser necesarios valores humanos como solidaridad, humanidad, sentido de la justicia social y un mundo sin fronteras en el cual, habiendo recursos suficientes para todos los que en él estamos, están en muy pocas manos. 

Más giros inesperados los podeis encontrar  aquí mismo, un poco más abajo

Este jueves un relato: UN GIRO INESPERADO, relación de participantes


Ya van llegando a mi rincón las primeras aportaciones a mi propuesta para esta semana. Todas ellas tendrán en común un giro inesperado que habrá cambiado un instante, un día,tal vez toda una vida, de los protagonistas de las mismas.

Las iré poniendo por orden cronológico en el que me sean comunicados los vínculos a dichas aportaciones.

Os rogaría que si observais que algún compañero se le ha olvidado comunicarme el vínculo a su entrada, me lo hagais saber, al objeto de que todos los que hayan escrito sobre el tema semanal estén enlazados.

Os recuerdo que estaré enlazando vuestros escritos hasta el viernes a las 12 de la noche. Espero con ilusión que os animeis a enriquecernos a todos con vuestra creatividad e imaginación.

Estos son los trabajos por orden de aparición:

03.- Leonor
05.- Mag
06.- Alma Baires
07.-  Campirela
08.- Yessy Kan
09.-  Ame
10.- Roxana
11.- Tracy
12.- Alfredo Cot
13.- Gustavo
14.- Yo mismo
15.- Pablo Paf
16.- Mamaceci
17.- Ibso
18.- María Perlada
19.- ElDemiurgo de Hurlingham 
20.- Javier Miró




20 de noviembre de 2016

Convocatoria literaria. Este jueves, un relato: "UN GIRO INESPERADO"


¿Quien no ha experimentado alguna vez las consecuencias de un cambio imprevisto, de una circunstancia inesperada, de un golpe de suerte o de infortunio, de un trastocamiento tal que los planes que habíamos trazado o, simplemente, que el desarrollo de un momento cualquiera de nuestra vida, de una situación puntual que se preveía de una manera, resultó de otra bien distinta por mor de un imprevisto?.

De esto es precisamente de lo que me gustaría que escribiéramos esta semana. Creo que tiene muchos matices, facetas, vertientes desde la que enfocarlo. Podeis utilizar un tono intimista, realista, humorístico, basaros en hechos reales o imaginarios.

Escribamos pues sobre “UN GIRO INESPERADO”. Espero con ilusión vuestras aportaciones. Las recomendaciones sobre la extensión, cuando publicar, comentarios, etc. las podeis ver en el blog inventario juevero Recomendaciones para participantes en los jueves literarios.

18 de noviembre de 2016

Este jueves un relato: "Cuestión de tiempo"


Nuestra amiga Nieves nos invita esta semana a reflexionar sobre el tiempo y su incidencia en nuestra vida. Ante la falta de tiempo que me agobia ultimamnte, recurro a una vieja entrada que escribí hace más de cuatro años, curiosamente en una convocatoria de la misma anfitriona que nos guía esta semana. Confío en que sea nueva para la mayoría de vosotros.


A cada uno de nosotros nos ha tocado en suerte un segmento de tiempo. No somos intemporales. Ese segmento, tiene la cualidad de segmento suma. Son muchos los segmentos de tiempo cuya adicción da como resultado aquello que somos en el transcurso  de toda una vida. Tiempo de juegos, de sueños, de odios, de amores, tiempo de sufrimiento y dolor, tiempo de penas y alegrías, tiempo de diversión y responsabilidad, tiempo de crecer y madurar, tiempo de envejecer, tiempo ganado, tiempo perdido. Tiempo que va muriendo y consumiéndose en la misma medida en que nos alejamos del origen y nos acercamos al límite de esa línea de tiempo que nos ha sido otorgada.
Es en ese discurrir de nuestra experiencia vital a lo largo de nuestro propio segmento de tiempo, donde este se nos muestra esquivo y nada complaciente las más de las veces. Unas, cuando quisiéramos que los instantes que nos concede se volvieran eternos, vemos pasar el tiempo a velocidad vertiginosa. Otras, cuando deseamos fervientemente  que transcurra lo más rápidamente posible, parece que todas las manecillas de todos los relojes se paran expresamente para hacernos su duración interminable.
Quiero hacer especial hincapié en una característica esencial del tiempo, una característica que lo hace aparecer ante nosotros unas veces como angel protector, otras como demonio despiadado y a veces, simultáneamente y ante los mismos hechos, bajo las dos apariencias. Es su característica de depredador, de ladrón de recuerdos. 
El transcurrir del tiempo suaviza el dolor producido por las malas experiencias, pero tambien es el responsable de que las agradables sensaciones de experiencias amables, placenteras, acaben convirtiéndose en una nebulosa difuminándose hasta ser tan sólo un vago recuerdo.
Su doble cara, angel y demonio, se presenta con especial virulencia ante la pérdida de alguien muy querido. El transcurso del tiempo hace que el dolor se haga menos lacerante, más llevadero y eso nos confirma en la creencia de que el tiempo todo lo cura, pero a la vez, ese mismo transcurso del tiempo hace que aparezca odioso a nuestros ojos porque nos escamotea difuminando, gestos, expresiones, tono de voz, a veces incluso las facciones de la persona que quisiéramos tener siempre de una manera fresca y actual en nuestro corazón y en nuestra mente.
Así es el tiempo en nuestra vida: Cara y cruz, angel y demonio, amigo y enemigo.  

Más historias y reflexiones sobre el tiempo en el blog de nuestra amiga Nieves