Gustavo nos invita en este jueves a un relato “a la carta”. Nada mejor se me ocurre que compartir con vosotros los sentimientos que la Naturaleza me inspira.
Amo a la Naturaleza. Cuando me sumerjo en ella, soy feliz. En su entorno, bajo su cobijo, percibo que afloran en mi sentimientos de libertad, de autenticidad, de intima simplicidad, sentimientos de bienestar, de paz interior. Noto que pertenezco a esa Naturaleza en la misma medida en que ella me pertenece.
Me gusta adentrarme por caminos escasamente transitados, bajar barrancos, subir cumbres, seguir el cauce de arroyos, patear senderos, contemplar el vuelo de las aves, aspirar el aroma de las plantas, ser espectador de la impresionante manifestación vital que la Naturaleza nos ofrece continuamente.
A veces añoro una mayor fortaleza fisica que me permitiria llegar mas lejos, subir mas alto, en definitiva, disfrutar mas y mejor de eso que amo.
Este pasado fin de semana he gozado del maravilloso enclave del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas.
Alojados en Pozo Alcon, poblacion perteneciente a Jaen y fronteriza con Granada, un grupo de amigos hemos disfrutado de unas jornadas de senderismo de esas que quedan grabadas para siempre en la retina.
El primer dia subimos al Pico Cabañas, el cual con 2026 metros de altitud es el hito mas alto de la Sierra del Pozo, perteneciente a la Sierra de Cazorla. Una jornada de diez horas, hermosa y dura. Desde la cumbre, las vistas eran sencillamente impresionantes.
El segundo dia hicimos una preciosa ruta que nos condujo después de una considerable ascensión a bajar un barranco hasta el curso del arroyo Guazalamanco, siguiendo su cauce hasta el pantano de la Bolera.
El tercer dia fue un delicioso paseo por la bella población de Castril, siguiendo la cerrada del rio del mismo nombre, por unas pasarelas de madera adosadas a las paredes laterales de la garganta por la que el mismo discurre.
En resumen, unas apasionantes jornadas que he querido compartir con vosotros mis amigos, junto con ¿el poema? que me han inspirado y algunas imágenes de esos dias.
AL FINAL DEL SENDERO
Al final del sendero,
mientras mis piernas descansan, doloridas
y extasiados los ojos, hacia abajo contemplan
nubes, montañas, ríos, valles,
me siento diminuto, apenas nada
Al final del sendero,
Empapado mi rostro de sudor,
la sangre presurosa por mis venas
y el aliento entrecortado, jadeante,
feliz siento que crezco y me renuevo.
Al final del sendero,
En mi quedo el camino, lo importante.
Atrás los esforzados pasos,
La fuente, el árbol, el pájaro, el viento,
Y un poco de mi vida en todos ellos.
Al final del sendero,
El instante de paz, de calma, de sosiego,
Deja paso a los sueños, al deseo
de desterrar la inercia, comenzando
otro nuevo camino, otro sendero.
Pepe