Felicitación navideña 2020

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Creación de Mónica (Neogéminis)

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26 de abril de 2010

Lo que escribo

Imagen obtenida de Internet 

¡Tantos pasos andados,
hasta ser y sentir,
lo que ahora escribo!.
 
Mi infancia alborotada,
mi juventud gozada,
mi madurez serena y sosegada.
 
Mis osadías, mis miedos,
Mi placer, mi dolor,
Mis alegrías, mis duelos.
 
Mi voluntad de andar,
de seguir en la brecha
aunque me duela.
 
Desgranando momentos,
son retazos de vida,
de mi vida,… los que escribo.
Pepe 

21 de abril de 2010

Intimidad ¡Este jueves un relato!



Con los ojos fijos en la nota que acababa de leer, sentado en la cama de una habitación de hotel, recordaba lo vivido con ella en los dos últimos meses.

La conoció en una discoteca. El estaba con unos amigos, en la barra, tomando unas copas. Ella formaba parte de un bullicioso grupo de chicas que, al parecer, estaban celebrando una despedida de soltera.

Alegres, desinhibidas, alborotadoras, eran el centro de todas las miradas. Llevadas por ese estado de euforia que proporciona una copita de más, estaban haciéndonos blanco de sus bromas y comentarios desde hacía un rato.

En un momento determinado decidieron pasar a la acción y llegaron a nosotros invitándonos a bailar. Yo tuve la suerte de ser el elegido por Claudia.

Lo que comenzó siendo un coqueteo, acabó con nuestros cuerpos enredados, dominados por la pasión, en la cama de la habitación del hotel que estaba a punto de abandonar para siempre.

Desde esa primera noche quedaron claros los términos de nuestra relación. Sin compromisos, sin ataduras, se encontrarían los miércoles a las ocho de la noche en ese hotel, para disfrutar de aquello que les unía. Sólo atracción física, sólo sexo.

En la última cita, sucumbiendo al deseo de conocer más de ella, la siguió. Se estaba enamorando y quería saber detalles de su vida. Su idea era saber donde vivía para espiarla y conocer su entorno. Su trabajo, sus amigos, sus aficiones.

Ella no tardó en darse cuenta de su torpe seguimiento y, sin decirle nada, no le costó ningún esfuerzo despistarlo.

Hoy ella no lo esperaba. Tan sólo una nota en la que hablaba de decepción, de como se sentía traicionada, de como le habia entregado gustosa todos y cada uno de los poros de su cuerpo, de que había comenzado a enamorarse y de como todo se truncaba para siempre por aquel intento torpe de invadir su intimidad, de tomar sin permiso más de lo que ella había accedido a darle.

Pepe.

Más relatos en el blog de Gus

19 de abril de 2010

Poesía en Córdoba

Desde hace siete primaveras, en Córdoba, mi ciudad, tiene lugar durante el mes de Abril un importante acontecimiento cultural. Un encuentro internacional de poetas de todo el mundo que va ya por su séptima edición.

Se trata de “Cosmopoética. Poetas del Mundo en Córdoba”. Una cita que ya es referencia tanto a nivel nacional como internacional y que ha merecido la concesión este año del Premio Nacional al Fomento de la Lectura, otorgado por el Ministerio de Cultura.

Aunque el núcleo central de Cosmopoética se desarrolla en una semana, concretamente este año ha sido entre los días 13 y 18 de Abril, la serie de actividades que preparan esta eclosión final se puede decir que tienen lugar desde mucho antes. Ya durante el mes de Enero, se desarrollan talleres de Poesía en muchos centros educativos o en la Prisión Provincial.

Durante todo el mes de Marzo, y luego en Abril se vienen sucediendo encuentros con la poesía en forma de foros, recitales, ciclos, mesas redondas, presentación de revistas, etc.,que hacen que al ciudadano le sea muy difícil sustraerse al ambiente poético creado.

Es estimulante ver, por ejemplo, durante meses, en las puertas y ventanas de los autobuses urbanos de mi ciudad, los poemas de los participantes bellamente impresos, o como, cuando llega la noche, en algunos pubs tienen lugar recitales poéticos.

Este año, además, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, diversas actividades han girado en torno a la obra de este enorme poeta.

Una de esas actividades, ha llamado poderosamente mi atención por su carácter participativo.

Trescientos veinticinco balcones de la zona histórica de la ciudad, se han visto adornados con fragmentos sobre lienzo de poemas de Miguel Hernández. Una iniciativa municipal que ha encontrado la colaboración y la complicidad de los ciudadanos que han querido participar de esta experiencia. Como preludio de los balcones cuajados de flores en Mayo, los balcones cuajados de poesía de Abril.

Otra de las actividades es el requerimiento por parte del Ayuntamiento a los ciudadanos para que participaran al objeto de reunir 2016 poemas breves para su exposición en una plaza de Córdoba en estos días, con motivo de la candidatura de Córdoba a la capitalidad cultural en el año 2016.   

No os canso más. Solamente quería dejar reflejo de esta iniciativa cultural que se repite año tras año en mi ciudad, para aportar mi granito de arena en su difusión y conocimiento.

Para los que querais saber más sobre ella, os dejo el vínculo a la página de Cosmopoética.

8 de abril de 2010

Haikus apasionados



Besar tus pechos,
colinas nacaradas,
mi boca quiere.


Cuerpo de seda.
Mis manos te recorren,
de mil maneras.

Bajo la ropa,
nuestros cuerpos fundidos.
La noche vuela.

Mis haikus quieren,
expresar tu belleza,
pero no pueden.

Pepe

31 de marzo de 2010

La otra ¡Este jueves un relato!


Asomada a la ventana del salón, con su nieto en brazos, contemplaba cómo su marido regaba los arriates cuajados de flores del jardín. Esbozó una sonrisa cuando, sin saber muy bien porqué, vinieron a su memoria recuerdos de un tiempo no tan grato.

Conocía a su marido desde la infancia. Habían crecido juntos. Compañeros de juegos y travesuras primero, compañeros de colegio después, integrantes de la misma pandilla. Juntos en el instituto, donde se hicieron novios. El había sido el único hombre del que se había enamorado, el único hombre con el que se había acostado, el único hombre de su vida.

El, en cambio, no podía decir lo mismo. Sus estudios universitarios lo llevaron a una ciudad distinta. Al principio, volvía todos los fines de semana. Después, comenzó a alternar estos y venía uno sí y otro no, culpando a la exigencia de sus estudios el no poder volver con más frecuencia.

La verdadera razón era bien distinta. Había conocido a otra chica en uno de los viajes de regreso, comenzando con ella una amistad que desembocó en una relación más que amistosa. Y claro que volvía todos los fines de semana, pero no siempre para verla a ella. A la otra, en fines de semana alternos, le decía que no podría acompañarla en esos días por tener que estudiar.

La situación se le hacía insostenible por momentos. No podía seguir instalado en la mentira y además, comenzaba a tener un acusado sentimiento de culpabilidad, pues su comportamiento para ambas era deleznable.

Decidió que ninguna de las dos se merecía el engaño del que estaban siendo objeto, e ideó la forma de que ambas le abandonaran a la vez.

Redactó sendas notas citándolas en una céntrica cafetería para decirles algo muy importante y cambió los sobres remitiendo a cada una, la nota de la otra. El día de la cita, parapetado en un portal de la acera opuesta, vió como se dieron a conocer, como se marchaban después de una larga conversación y comprendió que las había perdido a ambas.

Lo que viene después, su insistencia por recuperarla, sus promesas de lealtad, su arrepentimiento y el perdón que le otorgó tras hacerle pasar múltiples sinsabores, pertenece a la gratificante historia de una vida en común que dura hasta el momento presente en que sonríe mientras contempla a su marido cuidando las plantas del jardín.
Pepe

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La Saeta (Venablo enamorado)



Imagen obtenida de Internet

En estos días de Semana Santa, toda Andalucía se apresta a vivir con intensidad los desfiles procesionales de sus imágenes religiosas. Cuando gran parte del Orbe católico se prepara para interiorizar su fé, para profundizar en ella en esta semana de pasión, Andalucía, como no podría ser de otra manera, exterioriza su devoción, la saca a la calle, viste de gala sus imágenes, y las pasea por todas las ciudades en estación de penitencia.

Pero no es mi intención ensalzar las excelencias de la Semana Santa tal como se vive en Andalucía. No es mi intención hablar de la belleza de sus incomparables tallas, de sus tronos, de sus cofradías, del innumerable acompañamiento de nazarenos, de la pléyade de penitentes que acompaña el caminar pausado de los costaleros.

Quisiera hablaros de la saeta, como una de las más genuinas manifestaciones de nuestra Semana Santa.
Cuando uno escucha por vez primera el canto desgarrado de una saeta, se encandila inevitablemente de su fuerza, su pasión, el misterio que entraña, y queda seducido, enamorado, de esa sublime forma de oración.

Son inciertos los orígenes de la saeta. Parece ser que los antecedentes más antiguos se remontan al último cuarto del siglo XVII. Se trataba de unas coplas lentas y parsimoniosas conocidas como “penetrantes”, y serían cantadas por religiosos fundamentalmente franciscanos y capuchinos y tenían como objeto “golpear” la conciencia de los pecadores.

Esta saeta primitiva, esta saeta “penetrante”, con el transcurso del tiempo pasa al pueblo que adquiere ese recurso religioso y lo hace suyo como forma de exaltación popular a las imágenes de Jesús o de María. Aunque hasta hace poco tiempo se ha creido que esta incorporación al acerbo popular se realiza en la segunda mitad del siglo XIX, documentos recientes situan manifestaciones cantadas por el pueblo llano con la denominación de saetas en las postrimerías del siglo XVIII. De forma que podemos datar en estas fechas el nacimiento de la saeta popular.

Con posterioridad, corriendo ya el siglo XX, su incorporación al mundo del flamenco, se efectúa de la mano (mejor de la voz), de cantaores como Manuel Centeno Enrique el Mellizo, Antonio Chacón, Manuel Torre, La Niña de los Peines, Manuel Vallejo como exponentes más destacados de ese aflamencamiento de la saeta, llegando así hasta nuestros días.

Algunas formas de saetas poco comunes son la saeta vieja o primitiva de puente Genil, la saeta cuartelera, derivada de esta, saeta samaritana de Castro del Rio y, como formas más comunes nos encontramos con la saeta por seguirillas y la saeta por martinetes.
         
No quiero terminar esta entrada sobre la saeta sin tener un emocionado recuerdo para alguien que cantaba las saetas como nadie. Se trata de Quico, el padre de Toñi, mi suegro. Enorme cantaor que no figurará en los anales del flamenco, pero que cantaba como los propios ángeles y que fue cabal y flamenco hasta el fín de sus días.

Como anécdota, los trajes de comunión de mis cuatro hijos, fueron regalo del abuelo Quico, fruto de otros tantos premios precisamente, en concursos de saetas.

Quiero mencionar también a Juana, Mª José y Rafa, tres amigos nuestros, buenos cantaores de saetas, que año tras año, utilizan este cante de muy difícil interpretación, para honrar a Jesús y a la Virgen al paso de sus imágenes en la noche de la Semana Santa cordobesa.

Este poemilla, quiere ser un reflejo, una aproximación a ese momento en que una voz  rompe el silencio y surca el aire en vibrante oración.

VENABLO ENAMORADO

¡Da la orden, capataz!
Para el paso, costalero,
que Cristo quiere escuchar
la oración del saetero.
                          
El gentío se ha callado,
las trompetas enmudecen,
el sentido, enajenado
y el alma que se estremece.

El cante, surcando el aire,
es venablo enamorado,
que quiere tapar la sangre
que mana de su costado.

Saeta por seguirillas,
no hay oración más hermosa,
para secar las mejillas
de una Madre Dolorosa.

¡Da la orden, capataz!
Levántalo, costalero.
Que ya termina, llorando,
Su oración…el saetero.
                   
Pepe.
                 



25 de marzo de 2010

PUZZLE



Imagen obtenida de Internet


En el íntimo y solitario
silencio de la noche,
cuando el ruidoso monstruo,
de metal y hormigón,
relaja su latido,
a veces,
tan sólo algunas veces,
penetro temeroso
donde reside el alma,
en otro vano intento
de recomponer
el complicado puzzle,
las piezas que no encajan
de mí mismo.

Pepe