Felicitación navideña 2016

Felicitación navideña 2016
Creación de Mónica (Neogéminis)

Seguidores

16 de junio de 2010

Este jueves un relato. ¡Bichos!


No había sido un buen día. Mejor sería decir que había sido uno de los peores días de su vida. No necesitó el despertador para levantarse. Llevaba ya largo rato escuchando impotente una vez más, un día más, los gritos destemplados de su padre y el desconsolado llanto de su madre. No sabría decir con exactitud cuando comenzó a odiar a su padre. Tal vez desde la primera vez que apreciara un hematoma en el brazo de su madre, tal vez la primera vez que, sin motivo alguno, tuvo que sufrir en sus propias carnes la ira injustificada de este.

Mientras desayunaba, la televisión vomitaba en sus oidos, el desastre, la miseria, la guerra. Enfrentamientos étnicos entre kirguizos y uzbekos que estaba provocando la matanza y el éxodo de estos últimos, asesinato de familias enteras entre cárteles de la droga en Colombia, atentados terroristas, pueblos enteros muriéndose de hambre, cerradas a cal y canto sus fronteras por la cerrazón y la intolerancia, tráfico de seres humanos para la esclavitud como mercancía sexual o como mano de obra barata.

Su mal humor iba creciendo a medida que el día avanzaba. De camino al Instituto, en el autobús, no tuvo corazón para enfrentarse a unos energúmenos que se regocijaban ridiculizando a una chica por el simple hecho de ser (o parecer), de origen africano.

En la puerta del Instituto, como siempre, algunos camellos se dedicaban al criminal comercio de la droga. Eran conocidos de la policia, pero campaban a sus anchas con total impunidad. La policía se esforzaba en contener ese tráfico, pero sus esfuerzos en la mayor parte de las ocasiones, era inútiles o totalmente insuficientes.

Ya en clase,  volvió a sonar en sus oidos la eterna letanía de siempre. Risas, bromas, falta de atención, mofa, befa y burla a un profesorado necesariamente desmotivado desde casi sus primeras clases en el instituto, desbordada su vocación de pedagogos ante el pasotismo de un sector de estudiantes cada día más numeroso.

Ahora, de regreso a casa, sentado en un banco del parque, contemplaba con regocijo como los cinco pajarillos recien nacidos, coléricamente desprovistos de su nido, se aferraban a la vida,  ignorantes de que su muerte ya era inevitable. Había bastado una simple cagada en su cabeza. No sabía muy bien en qué momento, qué acontecimiento, había facilitado su paso al bando de los bichos, de las alimañas, pero sí sabía que la sensación de esa transformación no le desagradaba en absoluto. Tal vez siempre estuvo latente en su interior la condición de bicho. Por momentos incluso imaginó a su padre retorciéndose a sus pies como si de una de aquellas avecillas se tratara. Pensaba, y creo que con razón,  que este vil asesinato de unos pobres pájaros, no era sino el símbolo de una nueva etapa en su vida.

Mas relatos sobre bichos en el blog de GUS

18 comentarios:

  1. Pepe, no me extraña que el chico se encuentre abatido, si se es mínimamente sensible !aquí no hay quien aguante! La selva no es nada, ni un río de pirañas, ni un ciclón, comparados con la capacidad del ser humano para hacer daño.
    Esos pajarillos que agonizan nada más nacer, representan el colmo de la situación que vivió ese día. Se debió de sentir, él, un bicho raro.
    Menos mal que no es el único.

    Me ha entristecido tu bella reflexión, Pepe, a la vez me ha indignado y me he sentido, también, impotente. Muy bien relatado. Bsitoos.

    ResponderEliminar
  2. Y por no prestarse a seguir a la manada le llamarían "bicho raro".

    Tu relato tiene mucho de realidad. Les llamamos bichos, animales, bestias, y en muchos casos se comportan con mas humanidad que la propia raza humana.

    Un abrazo, Pepe.

    ResponderEliminar
  3. Ya llevas razón en esta realidad que nos expones... más de un mal pensamiento refrenamos todos a lo largo de nuestra vida, más de una vez nos hubiéramos inclinado por la parte más agresiva del ser humano: la de cebarse con el impotente, con el débil, con el "bicho raro"... Pero ahí está la fina línea, la que nos define entre bicho raro o mal bicho!!

    Bravo, amigo.

    ResponderEliminar
  4. que lástima de mundo el que tenemos, espero que mis hijos no acaben siendo unos vulgares bichos
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Pepe, no había pasado por tu nueva casa, lo siento!! Mi vida es una constante vorágine, pero en estos momentos que os leo a los que tenéis arte en los dedos es cuando me demuestro cuan afortunada soy de poder estar aquí.
    Intenso, directo, crudo y real, me ha gustado.
    Gracias por deleitarnos con tus letras.
    Besos desde el viejo reyno.
    Aiara

    ResponderEliminar
  6. Me ha entristecido la pesada carga que tiene este chico que a la larga sera otro bicho si no es ayudado a sacar esos demonios interiores.
    Una realidad de muchos que cada vez es mayor o por lo menos se sabe mas, porque antes de puertas para adentro era todo un secreto.
    Esperemos que tomen conciencia que se animen a denunciar mas, y sobre todo que la leyes garanticen la seguiridad de las victimas para que no puedan acercase a ellas ni a sus hijos.
    Un placer leerte, me hago seguidora.
    Primavera

    ResponderEliminar
  7. Me qudé sin palabras, que bien relatado y que claro muestra una realidad y una crudeza vigente en nuestras vidas, en este mundo que no deja de darnos y nosotros de quitarnos,

    Felicito a GUS y a ti Pepe por darnos a conocer relatos como este.



    beso

    ResponderEliminar
  8. Entre tanta realidad,cruel,dura y tristemente aferrada al mundo de hoy,el niño no tiene mucha salidas.
    No me extrañaría nada que en el guión ,acabara haciendo algo más que pisar pajarillos.
    Quedaría la opción de encontrar una luz.Algunos tienen esa fortuna,otros,solo la nada.
    Bes...
    Calcetines

    ResponderEliminar
  9. Para nada, para nada, esperaba este final.
    Me ha encantado esa precipitación final del chaval, hacia la animalidad, hacia el salvajismo.
    Excelente relato. Hiriente, helador.
    Y es así. Así es la brutalidad, tal cual.

    Un abrazo,
    Mar

    ResponderEliminar
  10. Me acordé de aquel dicho "cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro..." Últimamente los "bichos" se portan con más humanidad que los hombres. Desgranaste una descripción cruel pero real de muchas vidas. Muchos no encuentran su salida, el final de tu relato nos lleva hascia una explicación.
    A veces mejor parecer un bicho raro.
    un abrazo

    ResponderEliminar
  11. Un planteo coherente de una transformacion,del resultado de la carencia a la cual asistimos impavidos.Fuerte relato Pepe,pero no menos real y contundente.

    abrazo cordial

    ResponderEliminar
  12. Pues bien triste es lo que le sucede al chico de tu relato y a tantos chicos desparramados por este mundo sin sentido. Yo sólo espero que si el chico se daba cuenta de toda la maldad que le rodeaba él al menos tuviera la fuerza de salvarse de tanta miseria y tanto desatino.

    Me ha gustado mucho tu relato. Es la vida misma.

    Un abrazo :)

    ResponderEliminar
  13. Hola Pepe.
    Es la primera vez que paso por aquí a leer tu relato de jueves y la verdad es que me ha impresionado.
    Realmente los de dos patas son los peores bichos porque se suponen que razonan, (aunque no estoy segura de que en algunos casos sea cierto).
    Con una vida como la de ese pobre chico realmente es dificil salir de ese círculo vicioso en el que vive, esperemos que él y muchos otros en su situación sean capaces de conseguirlo y disfrutar de la belleza de la vida
    Un saludo de Mar

    ResponderEliminar
  14. No me cabe la menor duda de que para la vida sobre la Iierra el ser humano es la peor de las plagas.Pero en su propio exito está escrita su perdición, agotará todos los recursos, lo contaminará todo, y acabará desapareciendo para que toda la vida se renueve libre de su presencia.

    ResponderEliminar
  15. Que angustiosa metamorfosis la del chico de tu historia, esta realidad desdoblada nos hace volver la cabeza como bichos...
    Un beso

    ResponderEliminar
  16. Hola Pepe
    El relato es la vida misma, lo que les está pasando a muchos jóvenes actualmente pero somos nosotros quienes debemos de ayudarlos.
    No son bichos son víctimas de esta sociedad que no le facilita una vida sana.

    Un beso

    ResponderEliminar
  17. pepe, me has traid0 a a mem0ria a un pers0naje de mi puebl0...esta mañana estuve en t0r0 a t0marme unas tapas y leer en una terraza...y alli estaba el pers0naje del que te hab0: un tip0 maltratad0r de su esp0sa, un tip0 que a sus hij0s l0s ha dejad0 a la buena de di0s, un tip0 que suele estar b0rrach0, un tip0 c0n suerte pues c0bra de pensi0n un0s 1000 eur0s, un tip0 que es la maldad pers0nificada...es a. unic0 tip0 que en esta vida si l0 viera en e suel0 muriend0se 0 accidentad0 ni mem0lestaria en ayudar...al men0s es0 me repit0 c0nstantemente...a dia de h0y ni l0 salud0.
    me has rec0rdad0 tambien que un0s niñ0s, de entre 15 y 16 hace p0c0 les di0 p0r salir a matar pajar0s c0n esc0petas de perdig0nes, esas de las ferias...¡n0 veas la lastima p0s una g0l0ndrina caida, abatida¿
    a est0 me ha llevad0 tu relat0, pepe...
    miles de salud0s.

    ResponderEliminar
  18. Es triste tu relato, pero lo es porque reflejas muy bien una tremenda realidad. Dicen que hay un porcentaje muy alto de maltratadores, que a su vez fueron maltratados, las historias malas se repiten, por desgracia, más que las buenas. Ojalá y este chico se pueda desviar del mal camino, pero por desgracia, hay muchos bichos. Me gustó tu forma de relatarlo. Besitos dobles.

    ResponderEliminar

Dejaron huella de su paso: