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20 de septiembre de 2012

Los jueves, relato: TEATRO, MÁSCARAS Y APARIENCIAS




TEATRO, MÁSCARAS Y APARIENCIAS

Cuando llegó a casa, su marido dormía plácidamente. Ella, por el contrario, aún traía la respiración entrecortada, la carne trémula, la piel húmeda transpirada de sudor, los labios desprovistos de  carmín, borrado su rastro  por la gula avariciosa de otros labios y el corazón varado para siempre en otra orilla. 

Tuvo que hacer un enorme esfuerzo para aparentar normalidad. Cada día le resultaba más difícil parapetarse tras la máscara de amante y fiel esposa, pero era necesario. Jamás lo dejaría. Fue mucho lo que lo había amado y enorme el cariño que aún le tenía. El no merecía añadir al sufrimiento de su enfermedad degenerativa, el conocimiento de su infidelidad.

Parapetado tras su sueño fingido, aparentaba una felicidad y placidez que estaba lejos de sentir. No necesitaba tener abiertos los ojos para admirar y desear la esplendorosa madurez de su cuerpo, tantas veces amado. Su enfermedad había ido despojándolo del vigor necesario para el juego del amor  y eso le hacía sufrir. Hace tiempo que era consciente del engaño. Una mirada ausente, un móvil olvidado, un teléfono que cuelga  cuando es su voz la que responde, mil pequeños detalles delatando la furtiva existencia del otro. Pero tenía que seguir aparentando ignorancia, felicidad, ganas de vivir. No podía delatar el engaño. La amaba y entendía su derecho a ser feliz.

Ambos, protagonistas. Intérpretes de unos personajes que ya no encajaban en su piel. Papeles de una farsa,difíciles de interpretar con convicción. Actores de una obra abocada a un triste desenlace.

Un bote de barbitúricos, un semblante feliz, ahora sí y para siempre, una carta de despedida expresando el deseo de acabar con el calvario de su enfermedad, agradeciendo toda una vida de felicidad compartida y el ruego de que buscara en otros brazos, una vez apagado el dolor inmediato, la felicidad que sin duda merecía, constituyeron el inesperado epílogo a una  obra teatral plagada de máscaras y apariencias al servicio de un cariño mutuo.

Más manifestaciones teatrales en el blog de nuestra amiga Neo

26 comentarios:

  1. Excelente relato el que nos regalas, Pepe. En esos casos de mentiras sabidas y engaños consentidos, siempre sobreviene un final doloroso, no hay escapatoria. Siempre la verdad -creo- es mucho menos cruel y más digna que cualquier engaño consensuado.
    Creo que en el caso que nos cuentas, el de ella no resultó ser un amor muy sincero, quizás fuera algo más parecido a la lástima...y mucho más humillante, claro.
    Muy buen aporte juevero!
    Muchas gracias por participar.

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  2. Que historia triste; se ve que un día se quisieron mucho, tanto que les hizo cuidarse uno al otro enmascarando situaciones y sentimientos para no lastimarse.
    El tipo la está liberando hasta en el último mensaje, quitándole cualquier culpa que pudiera sentir ella y habilitándola a que siga su vida. Un último gesto de amor.
    Un abrazo

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  3. Estas mácaras son menos máscaras que las demás, en otras impera la hipocresía. El la quiere y entiende que busque lo que ya no puede darle. Ella intenta que sufra lo menos posible. Son situaciones muy duras que impone la vida y no hay que darle más vueltas.

    Un besito.

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  4. El cariño siempre está, por otro lado, la pena y la necesidad, los dos de alguna manera tienen un mismo papel en esta obra de vida, lógicamente desde la circunstancia que cada uno individualmente tiene en la relación. Al final alguien tiene que mirar hacia la realidad... creo que pierden los dos en este final.

    Besos!!

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  5. Estoy convencida de que hay muchas vidas así. Uno no puede asestar un golpe mortal a quien ya le queda poco de vida y, por tanto, ha de seguir fingiendo. Es duro, pero muy normal. Excelente relato el tuyo, Pepe.

    Un abrazo

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  6. Alguien dijo que el amor es una concepto que comporta alegría... sí, mientras la persona a la que quieres sea feliz, porque si ella no puede serlo... tú tampoco.

    Beso de cuatro.

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  7. Qué triste y dolorosa situación la que nos cuentas, pero qué bien lo haces!
    El relato, genial!me ha gustado mucho.
    Un beso.

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  8. Amor auténtico, amor incluso que tolera la pérdida, que acepta que ella continua, que él termina. Un amor inmenso y sincero, generoso hasta lo indecible. Y es que yo creo que se quisieron de verdad, luego ocurrieron sucesos, años, la vida e incluso el derecho a abandonarla cuando así se quiera.
    Si hubo máscaras al final cayeron. Besitos emocionados.

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  9. Quién ama más, ambos fingen por amor. Ella aguanta por amor y el permite por lo mismo.
    Situaciones muy difíciles y que solo se pueden entender desde dentro.
    Me ha encantado. Me recordó la novela "El amante de lady Chatterley".
    Un abrazo.
    Leonor

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  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  11. Cruda y triste la historia que envuelve tu relato. El amor sincero es capaz de generar enormes sacrificios, como el de tu protagonista. Lo suyo si que era amor verdadero.
    Me refiero a él, claro.

    Me gusta mucho la forma en que lo has relatado.

    Un abrazo.

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  12. Tremenda la historia Pepe, es el amor verdadero, sacrificarlo todo para que quien más amamos consiga una felicidad que uno no cree poder darle. Ambos escondían su vida y su relación detras de una máscara, uno de ellos, probablemente el que más amaba, decidió quitársela para siempre.
    Bueno de verdad Pepe.

    Un abrazo

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  13. Que gran sacrificio, y cuanto amor hay en esta entrada. Muy bien expuesta la situación, y magnificamente resuelta al final. Soberbio!!!

    Saludos muy cordiales,amigo.

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  14. Estas enfermedades son espantosas y difíciles de llevar. la tentación es muy grande, y la decisión por el gran amor que aun le tiene más.
    Entrañable y bien construido relato.
    Un abrazo

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  15. Yo hubiera vivido los últimos meses diciendo la verdad. Buen trabajo

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  16. Que buen relato Pepe, por desgracia hay muchas enfermedades que destrozan vidas. Aquí las máscaras dejaron ver parte de la realidad. Es un tema duro y triste, pero lo has narrado de una forma genial. Besitos dobles.

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  17. creo que de alguna forma algunos llevan ese teatro y aquellas mascaras en su vida

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  18. Empecé pensando que el último párrafo tal vez sobraba y cuando te lo iba a decir veo que ese párrafo, aún tan duro, añade ternura, deja aún más claro el profundo y verdadero amor de él.
    Abrazos, amigo.

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  19. Muy bueno el relato. Hay por parte de los dos protagonistas un sentimiento de cariño y respeto que va más allá de las palabras y los actos.

    Bss.

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  20. Convicción; que palabra más adecuada para la historia. La convicción de dejar feliz al otro, como una obligación. La liberación final, ese acto final es triste pero todo un acto de amor, demasiado. Fuerte y contundente relato, impecable construcción. Saludos Pepe

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  21. Una obra teatral más en este escenario que es la vida, el amor tiene caminos inesperados. Igual de haberlo hablado el desenlaee hubiese sido otro
    Un abrazo Pepe.

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  22. Un final triste, una obra que a pesar de todo las máscaras habla del amor hacia el otro, del cariño y la delicadeza a no hacer mayores daños.
    Un relato maravilloso Pepe, con un final donde cae el telón y la gente aplaude de pie.
    Un abrazo.

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  23. Si ella fingía por amor y el aceptaba por amor, ¿qué provocaba las máscaras? ¿la desconfianza?.
    No digo que no entienda esa forma de sacrificio, pero conlleva añadir lastre y dolor a corazones que ya sufren.
    Muy buen relato.
    Un abrazo
    ibso

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  24. La enfermedad cruel puede cambiar la vida de más de una persona. Normalmente para mal, como es este caso. Y sí, en muchas ocasiones, se aparenta normalidad cuando se sabe que el otro está fingiendo, a veces, toca eso.
    Un abrazo

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  25. Hola, ola de mar...
    Que duro relato Pepe. Y todo por no saber decir, por no atreverse. ¿ Por qué no hablar, y decir cuáles son sus necesidades de vivir con él pero también en otros brazos? ¿ Por qué morir sólo para que ella feliz, en vez de decirle cuánto entiendo que le sea infiel?
    Máscaras. Las tenemos. Yo también, claro, por defensa. Y un día resulta que no distingues la máscara de lo que eras y te conviertes en el di sfraz. Aún así, siempre, por algún miedo, escondemos una parte de nosotros. Pero cómo podríamos ser amados pos completo si no nos la quitamos?
    Pepe, he vuelto a blogspot, a escribir allí. Quizá un cambio de aires me anime. Aún lo tengo ahí, a medias la configuración y esas cosas, pero lo tengo abierto. Os echo mucho de menos..mucho
    Un beso
    del
    Aire

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  26. Ambos saben de las mascaras del corazon pero nadie se atreve a dejarlas caer. Y todo se va carcomiendo.
    Me ha gustado tu relato.

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