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15 de enero de 2016

Este jueves un relato, OFICIOS EN EXTINCIÓN: PICONEROS



Me atrevería a decir que si en Córdoba se hiciera una encuesta a la población mayor de 50 años sobre un oficio ya extinguido, un altísimo porcentaje de encuestados hubiera respondido que ese oficio era el de piconero. 

Constituían un grupo humano peculiar con características propias en costumbres, vestimenta, usos y forma de hablar. Prácticamente la totalidad de ellos vivían en dos de los barrios más emblemáticos de Córdoba, San Lorenzo y Santa Marina, barrio este último donde nací y viví hasta el momento de casarme. 

Esta circunstancia me dió la oportunidad de contemplar en numerosas ocasiones el paso de los piconeros camino de la Sierra cordobesa, ataviados con sombrero para soportar las inclemencias del sol y la lluvia, chaqueta y chaleco de paño tosco, camisa sobria, polainas de cuero, calzones cortos, faja roja que sujetaba no sólo los calzones sino también el hocino u “jocino” como decían ellos, herramienta con la que cortar la leña, materia prima para la elaboración del picón, y el borriquillo portando el pellejo para el agua, la talega con la comida, la horquilla y las haldas vacías para transportar el picón elaborado.

Eran los piconeros hombres recios tal como su duro oficio requería. A pesar de que su trabajo era beneficioso para el bosque mediterráneo, puesto que su materia prima eran ramas secas de pino, encina, jara, a veces tenían que soportar la persecución de guardas y amos de las fincas donde hacían picón.

Existen muchas anécdotas sobre algunos de ellos, que en aras de la necesaria brevedad requerida, no puedo detallaros, pero tal vez la más digna de mención sea que su participación fué decisiva en la batalla que tuvo lugar en las inmediaciones de Córdoba cuando D. Pedro I el Cruel quiso tomar la ciudad enfrentándose a Enrique II de Trastamara. Los piconeros, a las órdenes de Jurado Aguilar se internaron de noche en el campamento enemigo hiriendo con sus hocinos a los caballos provocando el caos y la confusión. 

En el callejero cordobés, ejemplos como Avda. de los Piconeros, Jurado Aguilar o Batalla de los piconeros, dan fe de la enorme influencia que este humilde y numeroso colectivo, ya extinguido, ha tenido en la vida cordobesa. 

También en el cancionero popular se ve reflejada esa influencia como lo demuestran las siguientes coplillas:

A las claritas del día
por el “Jardín del Piojo”
sale la piconería.
Viene “El Mojino” cantando,
del Pretorio a Piedra Escrita
va su picón pregonando.
De la cintura “colgao”
Lleva “El Manano” un jocino
que al “Tornejo”, le ha “ganao”
Borriquillo pericón
deja a la rucha tranquila
que derramas el picón.
Por Santa Marina entré
salieron los piconeros
que me querían comer.
Por Santa Marina entré
no hallé ningún piconero
con el que poder beber.
Que ya no existe el picón
pues la vida piconera
en un libro se quedó

Si quereis profundizar en más oficios extinguidos o en vías de extinción, visitad el blog de nuestra amiga DOROTEA

14 comentarios:

  1. Un oficio de valientes, duro y mal pagado. Un buen ejemplo de oficios extinguidos pero que se siguen recordando con cariño. Un abrazo

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  2. Te felicito por el acierto que has tenido al hablar de esta profesión emblemática en Córdoba. un homenaje a ellos al que me uno desde aquí con estas letras.
    Un abrazo

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  3. Muy interesante,Pepe. Me gusta como nos lo cuentas. Besos

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  4. No sabía que profesión era la de piconero y lo he tenido que mirar. Interesante la historia, eran hombres duro como Requería su oficio que lo fueran.
    Un saludo.

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  5. Un oficio duro, que según veo imprimía carácter y daba colorido a la ciudad. Había escuchado algo de ellos, creo que por coplas o leyendas y me ha complacido saber más de ellos. Abrazos, amigo.

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  6. Hola Pepe: Me tendras que explicar a que se dedicaban los piconeros. si eran picapedreros, o si arreglaban caminos a pico y pala. He buscado en Internet, y solo me salen temas de canciones y de peliculas. Disculpa mi ignorancia. Un beso.

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    Respuestas
    1. Creí mi querida amiga que estaba explicado en mi entrada. Te pido perdón por mi torpeza descriptiva. El picón era un carbón menudo que se hacía con ramas de jara, encina, pino, y otras especies vegetales a los que se les prendía fuego y que, al igual que ocurre con el carbón, se impedía que completara su combustión, por medio de agua y que servía básicamente para calentar el hogar en los braseros. Un beso.

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  7. Pepe me has enseñado algo especial. En realidad no conocí al piconero acá en la Argentina. Gracias y un abrazo.

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  8. No tenía yo ni idea de esto pero me he quedado sorprendida, gratamente sorprendida. Conozco la de carbonero, pues aquí en el Pirineo se hacía carbón... Hay tantas cosas que nos hemos perdido. Cosas que son sencillas aparentemente y, sin embargo, son tremendas de labor.

    Un beso muy grande.

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  9. Interesantísima tu aportación y más con la explicación que añadiste: por fin comprendo lo que mi suegra me decía sobre los carboncitos menudos del brasero. Gracias y un abrazo.

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  10. Buenas tardes, Pepe:
    Hermosa tu evocación de un trabajo que pinta muy duro.
    Lo desconocía todo sobre “los piconeros” y ahora, gracias a ti, mi ignorancia se ha convertido en curiosidad.
    Feliz fin de semana, en el que he paseado a tu lado por el barrio de Santa Marina.
    Un abrazo, Pepe.

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  11. Has descrito muy bien este antiguo oficio Pepe. En mi tierra, Salamanca, al picón se le conoce como "cisco" aunque ignoro como se llamaba a las personas que lo hacían y no lo he encontrado aunque lo he buscado.
    Cuando yo era pequeña y vivía con mi abuela, la primera cosa que hacía cuando se levantaba era encender el brasero de cisco, que por la noche dejaba cubierto con ceniza.
    un beso

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  12. Una interesante entrada mi querido Pepe.
    Besos

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  13. Conoci el picon y la gracia con la que mi madre montaba cada mañana el brasero. No conocia el oficio de piconero, y es que me queda tanto por conocer de mi Cordoba natal? Me encanta como lo explicas y siempre que hablas de Cordoba me lleno de nostalgia, besos.

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