Felicitación navideña 2020

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Creación de Mónica (Neogéminis)

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14 de julio de 2014

52 Semanas, 52 palabras: Semana 29: TIEMPO

A veces, el estado de ánimo nos lleva a mirar hacia atrás dejándonos la sensación de que la vida se nos ha marchado casi en un instante y que nuestra mochila está ligera de equipaje, que no llevamos en ella casi nada que realmente merezca la pena. Nos inunda la sensación de que hemos perdido el tiempo en perseguir metas mezquinas, dejándonos al borde del camino, inadvertidos muchas veces, instantes y momentos que hacen que la vida sea rica y plena. 
Es lo que he querido reflejar en este poema cuyo título está cogido prestado de Milan Kundera y su "Insoportable Levedad del Ser".
 
LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL TIEMPO
El futuro, caballo desbocado,
galopó  a nuestro encuentro
convirtiendo el mañana en pasado,
en un leve suspiro
…… que apenas si vivimos.
 
Y consumimos horas, días,
semanas, meses, años, ¡vida!
en un leve suspiro
…… que apenas si vivimos.
 
En ese breve instante,
con ansia perseguimos
fama, poder, dinero,
consumiendo una vida
……. que apenas si vivimos.
 
Tiempo desgastado
durante el cual no disfrutamos
la sonrisa de un niño,
la pasión del amor,
la magia de la luna,
la serenidad de una puesta de sol,
la salvaje belleza de las olas,
momentos de una vida
…….que apenas si vivimos.
 
Vida que se nos fue
en un suspiro,
durante el cual apenas si hicimos
algo destacable.
Pepe

Más tiempo vivido, desgastado, soñado, disfrutado, sufrido en el blog de nuestra amiga Sindel

7 de julio de 2014

52 semanas, 52 palabras. Semana 28: NOCHE




Noche caliente,
amantes  enlazados,
pasión y fuego.

Noche cerrada,
cómplice celestina
de los amantes.

Llega la noche.
aplastante silencio,
sólo me escucho.

Noche del alma,
laberinto cretense
pero sin hilo.

 Más admiradores de la noche en el blog de nuestra amigo Sindel

5 de julio de 2014

Cierre del Jueves correspondiente al 3 de Julio de 2014

Procedo con esta entrada al cierre de este jueves literario en el que nos hemos reunido para narrar momentos de especial significación para cada uno de nosotros. 

Gracias a todos los que habéis participado escribiendo o leyendo, gracias también a todos los compañeros que aunque quisieron acompañarnos no les fue posible. Gracias a todos vosotros por ser y estar siempre. 

Cierro oficialmente el jueves literario correspondiente al 3 de Julio de 2014 y cedo el testigo a nuestro compañero y amigo El Demiurgo de Hurlingham que propondrá tema y coordinara el jueves correspondiente al 10 de Julio de 2014.


3 de julio de 2014

Este jueves un relato: UN MOMENTO ESPECIAL






Llovía a mares. Caminar constituía una ardua empresa. La mochila, las ropas y las botas empapadas eran plomo lastrando cada uno de nuestros pasos. A la dificultad de caminar bajo la tormenta se  unían un camino terroso, serpenteante en constante ascensión y la llegada de la noche que nos obligaba a una tensión especial, siempre ojo avizor para no desviarnos de nuestro destino.

Ibamos haciendo el Camino de Santiago. Habíamos salido desde la base del Alto de Pedrafita y nos dirigíamos a Fonfría,  pasando por O Cebreiro. En el albergue de peregrinos de A  Reboleira nos esperaba Toñi, inquieta por lo desapacible del día y por nuestra tardanza. Ella, lesionada en la subida a O Cebreiro, se había visto obligada a coger un taxi hasta el albergue.

Finalmente  la luz del albergue, brillando en la oscuridad, puso alas a nuestros pasos. En el vestíbulo de la entrada, tuvimos que descalzarnos e incorporar nuestras botas a una interminable fila de ellas que descansaban su fatiga junto a la pared.

La fatídica jornada estaba a punto de  culminar en un momento muy especial. La zalamería de Toñi y su facilidad para hacerse apreciar por los  demás, posibilitó que nos estuvieran aguardando para cenar junto a los demás peregrinos.

Fue emocionante. En el interior de una palloza, construcción circular típica de algunas regiones españolas, una  gran mescolanza  de nacionalidades estaba presente en aquella mesa. Canadienses, norteamericanos, brasileños, franceses, holandeses, belgas y por supuesto españoles dispuestos a compartir unos momentos mágicos. El idioma era lo de menos para confraternizar. Comimos, bebimos, reimos y finalmente cantamos.

¿Os imagináis a los franceses cantando La Marsellesa?, peor aún, ¿Os imagináis a nuestros amigos Paco y Eva junto a nosotros cantando sevillanas?.  Debimos hacerlo muy bien porque nos obligaron a repetir, eso o los efectos etílicos nos elevaron a la categoría de virtuosos del cante.

Fue, repito, un momento muy especial que venía a demostrar que por encima de credos, ideologías, diferencias culturales, los seres humanos somos capaces de empatizar, confraternizar, olvidarnos de lo que nos separa en beneficio de lo mucho que nos une. 

Podeis ver más momentos especiales un poquito más abajo en este mismo blog